Me quedé pensando


Me quedé pensando.

Después de analizar concienzudamente cada uno de los 636 golpes del primer ser de la semifinal del WPT del Master de Valencia.
Jugaron la pareja número 2 del circuito profesional, patrocinado por Estrella Damm, Sanyo Gutiérrez y Paquito Navarro, considerados como los dueños de los golpes mágicos del circuito (con permiso de Juan Martín y Cristian Gutiérrez).

Del otro lado de la red estaban los número 1 del Worl Pádel Tour, Pablo Lima y Fernando Belasteguin, los jugadores más consistentes y cada vez más, incomprensiblemente, silbados.

Me quedé pensando en mis «sermones» de los entrenamientos, de los partidos, en los post partido y en cualquier otro momento en que estoy reunido con «mis» jugadores.

Me quedé pensando en las notas periodísticas que leo a menudo por «especialistas» de este deporte.
Veamos algunos datos.

De las 636 pelotas Sanyo y Paquito tocaron 316 (47% de las bolas para el primero y 53 % para el segundo). Paquito jugó 18 bolas más que Sanyo.
De las 636 Pablo y Bela jugaron 320 (56 % para el zurdo y 44 % para su compañero). Pablito jugó 38 bolas más que Bela y 12 más que Paquito. Bela tocó 8 bolas menos que Sanyo.

Sanyo ganó 6 bolas (4,02%) y falló 12 (8,05%). Saldo negativo 6. Paquito ganó 12 (7,18%) y falló 7 (4,19%). Saldo positivo 5. Pablo ganó 3 (1,67%) y falló 10 (5,58%). Saldo negativo 7. Bela ganó 9 (6,38%) y falló 11 (7,8%). Saldo negativo 2. Hubieron 30 pelotas ganadas en total (4,71%) y se fallaron 40 (6,28%).

Claramente los números indican que Paquito fue el factor determinante de la victoria. Ganó el doble de bolas que su compañero y la misma cantidad que sus dos rivales. Paquito también fue quién menos bolas perdió. Casi la mitad de su compañero y el 33% que sus 2 rivales.

Me quedé pensando en la estrategia de los ganadores.

Me quedé pensando que muchos jugadores no quieren (por no decir que no saben) jugar paralelo, volear profundo, smashear a la reja o defender con globos.

Me quedé pensando en la tarea inconmensurable de Paquito, rayando la perfección.

Me quedé pensando en la brillante estrategia planteada (supongo que por el coach y la experiencia de los número 2), y más que brillante fue la ejecución del plan. Otro día hablaré de ese plan.

Ah, y los lujos?

Y la magia?

Me quedé pensando…

 

Nicolás Della Vecchia

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