Calentamiento en el pádel


Con este artículo queremos resolver las dudas que tienen algunos jugadores amateurs, con respecto a uno de los temas más importantes tanto del pádel como de cualquier deporte. Este es sin duda la preparación física en el pádel. Concretamente en este artículo hablaremos de el calentamiento en el pádel, de qué hacer antes de un partido para preparar al organismo al esfuerzo que suponen 60-90 minutos de actividad física intensa, y afrontar en condiciones óptimas este desgaste físico.

En muchos casos la activación previa al partido puede suponer la diferencia entre ganar o perder un partido. Ya que nos permite salir más “enchufados” en los primeros juegos, y mantener un nivel constante a lo largo del partido, evitando además posibles lesiones, debido al carácter preventivo del calentamiento.

La función principal de un calentamiento es aumentar nuestras pulsaciones (para situarlas cercanas a las que tendremos en el momento del partido), y prepararnos física, psicológica y fisiológicamente a la actividad física que realizaremos. Por tanto podemos observar que no es un aspecto que debamos dejar de lado o realizar de manera rutinaria sin darle importancia. Todo lo contrario, debemos crear una rutina en la cual seamos conscientes de lo importante que es este proceso.

¿Cómo dividimos el calentamiento en el pádel?

Lo importante del calentamiento en el pádel es dividir esta activación en dos partes, una parte general y otra específica de la modalidad deportiva.

Así pues la parte general debe durar unos 7-10 minutos y consistirá en:

Aumento de pulsaciones: Comenzaremos nuestro calentamiento aumentando las pulsaciones de nuestro organismo. Para ello comenzaremos con un trote suave, que aumentará progresivamente de intensidad. Bastará con 3-4 minutos. Recuerda que la idea es activarnos y no fatigarnos.

Movilidad articular: Sin dejar de movernos, podemos comenzar a realizar cambios de intensidad y trotes laterales y diagonales, comenzando a realizar movilidad articular a medida que nos movemos. Prestar especial atención a las articulaciones del hombro, codo y muñeca. En este caso con 2-3 minutos sobrará

-Estiramientos: En este caso hay que romper con un mito, y es el de los estiramientos pasivos. Estos estiramientos son los típicos a los que estamos acostumbrados, y los que hemos realizado toda la vida, adoptando una postura y manteniéndola durante unos segundos. Pero recientes estudios en materia de actividad física han demostrado que no tiene sentido preparar al músculo estirándolo de manera pasiva y estática, cuando el deporte lo que requiere es movimiento. Por tanto estos estiramientos deben de ser balísticos. Una rutina de estiramientos balísticos no debería llevarte mas de 2-3 minutos.

Y por último, una vez preparado el organismo a la actividad física, llega el turno de la parte específica, que deberá incluir los movimientos característicos del deporte:

Nosotros aconsejamos un peloteo, ya que además de activarnos, nos aporta sensaciones y nos prepara también técnicamente.

Además de este peloteo podemos obtener dos beneficios importantes:

Ganamos confianza en los golpes: Ya que nos quitamos presión de encima, podemos golpear sin el miedo al error, jugar peloteos más o menos rápidos, arriesgando en mayor o menor medida, todo ello con la intención de ganar confianza, para empezar “enchufado” los primeros juegos.

Analizar al rival: Si ya conoces a tu rival, te servirá para calibrar su estado de forma y de confianza actual. Pero si no lo conoces es importantísimo que comiences a observar si es zurdo o diestro, su estado de forma física, si tienen un golpeo más o menos potente de la bola, si suelen imprimirle efecto…

Así pues ya veis lo importante que es el calentamiento y activación previa al partido, y todos los beneficios que puede tener en el rendimiento unos minutos (entre 15-20) de trabajo previo.